Pornobrujas. desea saber más?

Pornobrujas es el nombre de una banda de punk que tienen cuatro chicas interpretadas por Marta Larralde, Olaya Martín, Paloma Alma y Patricia Delgado. Su sueño es vivir de la música pero apenas cubren los gastos del grupo. Volviendo de un bolo, deciden pasar la noche en un pueblo costero próximo donde los padres de una de ellas tienen un apartamento. Unas cervezas en el mar, un encuentro con unos chicos, charla y risas, y al final, una situación violenta que tendrán que superar.
Pornobrujas es punk, terror, hiperrealismo, postfeminismo. Un drama, un conflicto, una propuesta arriesgada que pretende aportar nuevas perspectivas en la representación cinematográfica de la respuesta de las mujeres ante la violencia.
El nombre del corto está inspirado en un capítulo de Teoría King Kong, el ensayo de Virginie Despentes que aborda tabúes relacionados con el feminismo desde otra perspectiva. “Nos resultó interesante incluir algunos de sus planteamientos y otros que a nosotros por otro lado nos preocupan por tener cierta vinculación con el feminismo y los debates sobre nuevas masculinidades”, comentan los guionistas.
Pornobrujas es la historia de unas chicas que han apostado por arriesgar y luchar por un sueño, y en esa andadura se encontrarán con un conflicto que puede terminar con esa apuesta, y que pone en cuestión la elección de vida que llevan. Como en las historias de héroes masculinos que superan obstáculos, Pornobrujas trata de reflexionar sobre la representación cinematográfica de este proceso en los personajes femeninos, haciendo guiños a películas que son un clásico en la crítica feminista y abordando nuevas estrategias narrativas en el tratamiento de un tema tan polémico y preocupante como es la violencia hacia las mujeres.
La idea era contar una historia de lucha, poniendo el acento en la superación y no en la victimización abordando muchos subtemas y mitos, desde el sentimiento de culpa, el perfil de los violentos, la autodefensa y la propia representación de estos temas en el cine y la ficción donde las opciones para los personajes femeninos son casi siempre las mismas.
Retos como el de filmar un acto violento contra mujeres, establecer un discurso político dentro de una trama orgánica, hacer un retrato de la música underground y la cultura pop/punk. Y darles a los personajes una oportunidad sin por ello frivolizar sobre la cuestión. Un cine social que sea propositivo en lugar de autocomplaciente.

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