Los chicos quieren ser jefes

Madrid nos mata y emprender es enemigo del ocio pero busco un hueco para escribir un post escrito por Juan. Hemos decidido repartirnos y hacer un collage de firmas para darle vida a esto. Y eligo hablar de otro post (las princesas también friegan) que desvela la buena salud del feminismo juvenil porque todavía muchos  creen que las feministas tienen bigote y odian a los hombres. Y también lo eligo porque habla de masculinidad, me interpela como tío y pone de relieve uno de los tres mil retos pendientes que tenemos los hombres en general y los chicos buenos en particular.

Por otro lado es el mismo reto que tienen ellas, todos, que tienen siempre los movimientos de vanguardia: ¿Todo lo anterior es malo? ¿ Tengo que destruir la cultura anterior si quiero reinventarla, o me puedo quedar con algo de ella?

A veces esto genera una cierta esquizofrenia sobre todo cuando porque culpa de dogmas e ideas no dejamos que nuestros instintos disfruten. Y hasta que no se reinvente de cero la cultura (y desaparezca la psicología evolutiva de las librerías, aunque sea un poco), siempre seremos hijos del amor romántico o de la erotización de un tipo de cuerpos y tendremos que convivir de la manera más sana posible con eso, sin complejos y sin miedo a que aparezca el vigilante a regañarnos por nuestro comportamiento.

La clave está, como dice María, que en el caso de las mujeres  que se representan y construyen a partir de su cuerpo hablamos muchas veces de más del 90% y de los tíos no. Y probablemente también en que yo, cuando veo a Bruce bailando Dancing in the dark (aunque nunca estuvo demasiado en mi colección de casetes), redescubro a un tío al que me quiero parecer, que baila sexy sin resultar ridículo. En un mundo sin ética solo nos queda la estética y a veces eso determina si algo es auténtico, al margen de ideas y dogmas. Bruce lo hace con estilo y fantaseo con un tipo inteligente, fresco, sensible, al que encima  no le tiembla el pulso a la hora de mover la cadera de una mujer. Y no sé hasta qué punto eso ocurre cuando baila Sonia Monroe en Crónicas Marcianas. Deseo que Bruce sea ese buen tío que todas las chicas reclaman que además monta en moto de puta madre, canta, escribe sus letras, se ríe y tiene un culo guay.

La verdad, no sé si lo que pasa es que quiero acostarme con él. Lo que esta claro es que va siendo hora de que saque a Fran a bailar y me deje de gilipolleces.

http://lasprincesastambienfriegan.com/2012/05/18/bruce-springsteen-hombre-objeto/

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